
Al fin ha llegado el momento! Te has decidido a emprender tu negocio y empezar a vender pasteles, ya tienes una idea sólida de cómo hacerlos y decorarlos, le avisas a tus conocidos y familiares para que piensen en ti al momento de pedir un pastel, cuando llega el momento de la verdad… Llega un pedido… Pero… El cliente lo quiere para 70 personas y de 3 pisos. Te pregunta cuántos kilos son, ideas, si lo llevas a la fiesta, si haces degustación. Es cuando empiezan las dudas de todo lo que te sentías seguro: ¿Cómo haré eso? ¿Qué medidas de molde son? ¿Cuántos kilos de pastel? Nunca he hecho para 70 personas, nunca he hecho pasteles así de grandes. ¿Se cobra el envío? ¿Se cobra la degustación? Y peor aún, no sé cuánto cobrar.
Todo esto empieza a abrumarte, empiezas a pedir ayuda, buscas en google, en grupos de repostería y la respuestas son las mismas:
- Depende donde vivas
- Saca tu costo
- Solo multiplicalo por 3 y ya
A que se refieren con sólo multiplicar por 3??? Necesito ayuda y rápido para darle una respuesta a mi cliente.
Todo esto te suena familiar??? Pues bien, al iniciar estas son las dudas más comunes y el error más mortal «No saber cobrar». Es lo que marca la diferencia entre un negocio exitoso y un fracaso. Podras vender 5 pasteles de 20 personas al día, pero si los das en $50 pesos cada uno, no es el mejor negocio del mundo.
Sacar el costo, no es solamente cobrar los ingredientes, es un trabajo artesanal y este tipo de trabajos se cobran por horas de trabajo y por diseños.
Si en verdad, quieres vivir de vender pasteles, olvídate de la idea de porque vendes en casa debe ser más barato, o porque estas empezando no debes pedir anticipos y bajar los precios. Los negocios nunca se inician así. Toma las riendas de tu negocio, así sea en casa es igual de válido que tener una tienda, que nada te desanime y la clave del éxito es en saber vender tu producto.
Tu y yo tenemos una cita este sábado 22 de octubre, espero verte!